El reto de alimentar al mundo en medio de una pandemia global

Por Georgina Sarabia, Ingeniera Agrónoma en Producción gerente en producciones agronómicas de Verde Compacto.

México y países del todo el mundo se enfrentan a un nuevo reto: seguir abasteciendo la demanda alimentaria en medio de la pandemia global causada por el nuevo virus conocido como Covid-19.

En las últimas semanas personas de todas las edades, actividades humanas y coordenadas geográficas nos hemos visto afectadas en nuestro estilo de vida de una u otra forma, debido a la crisis humanitaria, desencadenada por la novedosa pandemia.

Sí bien el número de personas contagiadas en el globo al día de hoy asciende a más de 2.4 millones, y el número de fallecimientos a más de 170,000, los tópicos más debatidos en los medios corresponden a los grandes retos de seguir mitigando el contagio de la enfermedad, mantener estables a las economías y mantener estables los sistemas de salud cuando el gran porcentaje de las sociedades se encuentran en cuarentena obligada. Sin embargo, hay un tema que no ha ganado mucha popularidad y del que quiero hablarles: la producción de alimentos en medio de la crisis.

El coronavirus nos ha hecho recordar la importancia de la producción alimentaria y de lo crucial que representa el eficiente y óptimo funcionamiento de la cadena de suministros. Con tan sólo algunas semanas hemos visto los estragos tempranos que han repercutido en los sistemas alimentarios de todo el mundo. En nuestro vecino del norte, Estados Unidos, millones de toneladas de alimentos se están perdiendo a causa del déficit de trabajadores del campo que puedan recolectarlos y las pérdidas económicas a causa del coronavirus podrían ascender a US $1,320 millones según estimaciones de La Coalición Nacional de La Agricultura Sostenible de Estados Unidos.

En países de América Latina como Honduras y El Salvador, la situación también es crítica debido a que antes de entrar a esta crisis, ya sufrían de pérdidas de alimentos relacionado al cambio climático y en el caso de Chile, problemas de sequías. En México, el reto de sustentar a su población también está latente y esta se dificulta gracias a también efectos del cambio climático, escasez de agua y una producción agrícola de no autosuficiencia, concentrada solamente en el 18% de los agricultores en México. Aunado a todo lo anterior habrá que señalar que a mediados del siguiente mes la temporada de huracanes comienza oficialmente en Norte América, Centro América y Latinoamérica lo que representa un peligro inminente para la producción de nuestros alimentos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los cierres de fronteras, las cuarentenas y las interrupciones de los mercados, la cadena de suministro y el comercio podrían limitar el acceso de las personas a fuentes de alimentos suficientes, diversas y nutritivas, en especial en los países afectados duramente por el virus o que ya sufrían niveles elevados de inseguridad alimentaria. A medida que el virus se propaga y los casos aumentan, y se refuerzan las medidas para frenarlo, existen muchas formas en que los sistemas alimentarios serán puestos a prueba y sometidos a tensión en todos los niveles en las próximas semanas y meses.

Esta pandemia al final retrocederá, pero no sabemos cuán rápido sucederá. Pero lo que sí sabemos es que el objetivo es claro, debemos de trabajar para abastecer los alimentos y como sociedad apoyarlos en el consumo local de los productos para contribuir a la economía de nuestros productores. No sólo basta producir y hacer llegar los alimentos a las mesas de todos los hogares, también se debe asegurar que estos alimentos sean de calidad, nutritivos y que no comprometan la salud de los consumidores. Pero quizás se pregunten al igual que yo, ¿Cómo es posible alcanzar el objetivo, sí atravesamos los retos mencionados anteriormente?

Estos tiempos de crisis esconden grandes oportunidades para revolucionar la forma en que producimos nuestros alimentos, hemos identificado nuevamente la necesidad de innovar nuestros sistemas alimentarios, y no sólo ello, hemos también observado que las técnicas de agricultura urbana –urban farming-, y de agricultura de interiores -indoor farming- representan alternativas eficientes en la producción agrícola en medio del panorama actual. Razón por la cual, en Verde Compacto México reafirmamos nuestro compromiso con nuestro país, y con el mundo.

Hoy más que nunca creo que el sector alimentario debe de renovarse y desarrollarse, para estar al nivel de esta crisis y de las crisis venideras que serán cada vez más y más preocupantes. Ser más eficientes en el consumo de agua, producir más por m2 con una reducción de hasta el 90% del uso de agrotóxicos, y producir en medio de las grandes ciudades o puntos estratégicos de los desarrollos urbanos no sólo corresponden a los beneficios otorgados por nuestros Sistemas Inteligentes de Cultivos. Corresponden también a las necesidades urgentes de nuestros sistemas agroalimentarios.

Por último, me gustaría reconozcamos ampliamente el trabajo de las mujeres y hombres que, desde la agricultura, sustentan al mundo. Recordemos que nuestro país al igual que los países de Latinoamérica tienen una historia vinculada a la agricultura y que una de las grandes enseñanzas que debe dejar al mundo esta crisis es reconocer su valor estratégico.

Construyamos el futuro en torno al agro.

Construyamos juntos, el futuro de la agricultura.

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